El juicio contra el expresidente Pedro Castillo ha tomado un giro significativo con las declaraciones de dos testigos clave que estuvieron presentes el 7 de diciembre de 2022, día en que Castillo intentó llevar a cabo un golpe de Estado. Josseph Grandez, el chofer del vehículo oficial conocido como ‘cofre’, y Nilo Irigoín, su agente de seguridad más cercano, han proporcionado información crucial sobre los eventos que rodearon la salida del mandatario de Palacio de Gobierno hacia la embajada de México.
Durante la audiencia, Grandez relató que recibió instrucciones de preparar el vehículo para la salida del presidente, quien había emitido un mensaje en el que anunciaba su intención de disolver el Congreso. A pesar de la confusión y la tensión en el ambiente, el chofer explicó que fue informado por un miembro de la escolta que se estaba activando la seguridad para la salida del presidente. Grandez recordó que el vehículo fue llevado a la rotonda de Palacio, donde esperaron a que Castillo y su familia abordaran el coche.
Irigoín, por su parte, detalló que fue el primero en recibir la orden de salir hacia la embajada. Sin embargo, mencionó que no supo de la intención del presidente de solicitar asilo hasta que ya estaban en camino. Ambos testigos coincidieron en que la seguridad del presidente no pudo coordinar adecuadamente debido a la falta de información clara sobre el destino.
Los testimonios revelan que, a medida que se acercaban a la embajada, la situación se tornó más tensa. Grandez explicó que la escolta presidencial, que incluía un patrullero y motocicletas de seguridad, no pudo avanzar a la velocidad habitual debido a la congestión del tráfico. Esto llevó a que, en un momento dado, se recibiera la orden de detenerse, lo que resultó en la intervención policial que culminó con la detención de Castillo.
Irigoín describió cómo, al llegar a la avenida España, la comitiva fue detenida por la policía, y el presidente se mostró confundido ante la situación. En ese momento, los agentes de seguridad comenzaron a tomar posiciones alrededor del vehículo, lo que generó un ambiente de pánico, especialmente para la familia de Castillo, que se encontraba a bordo.
El relato de los testigos también incluyó detalles sobre la reacción de Castillo y su familia durante la detención. Irigoín recordó que la hija del presidente comenzó a llorar, mientras que Castillo intentaba calmarla. La situación se tornó caótica cuando los medios de comunicación y manifestantes comenzaron a congregarse alrededor del vehículo, lo que complicó aún más la intervención policial.
Los testimonios de Grandez e Irigoín son fundamentales para entender la secuencia de eventos que llevaron a la detención de Castillo. Ambos coincidieron en que la falta de comunicación y la confusión fueron factores determinantes en el desenlace de esa jornada. A medida que el juicio avanza, se espera que se presenten más testigos que puedan arrojar luz sobre los acontecimientos del 7 de diciembre y las decisiones que llevaron a Castillo a intentar un golpe de Estado.
El juicio continuará con nuevas audiencias programadas, donde se espera que se presenten más testimonios y evidencias que puedan influir en el veredicto final. La atención pública sigue centrada en este caso, que no solo involucra a Castillo, sino también a varios de sus exministros, quienes enfrentan cargos relacionados con el intento de golpe de Estado.