Alianza Lima se encuentra en el centro de la controversia tras la suspensión de su jugador Pablo Ceppelini por parte de la CONMEBOL. La sanción, que impide al futbolista participar en torneos internacionales durante cuatro meses, ha generado una fuerte reacción por parte del club, que ha decidido apelar la decisión.
La suspensión de Ceppelini se debe a una supuesta infracción del Artículo 15.1 del reglamento de competencia, relacionado con actos de racismo. Este incidente ocurrió durante un partido contra Boca Juniors el 25 de febrero, donde se alega que el jugador realizó comentarios despectivos hacia un aficionado rival.
En un comunicado oficial, Alianza Lima expresó su descontento con la sanción, argumentando que no se ajusta a la realidad de los hechos y las pruebas presentadas. El club ha anunciado su intención de presentar un recurso ante la Comisión de Apelaciones de la CONMEBOL, buscando revertir la decisión.
El acta presentada por el club menciona que Ceppelini habría llamado «boliviano» a un hincha de Boca Juniors, además de realizar un gesto considerado racista hacia la banca de suplentes del equipo argentino. Esta situación no solo afecta al jugador, sino que también ha conllevado una sanción económica para Alianza Lima.
A pesar de la posibilidad de apelar, Ceppelini no podrá jugar en los próximos partidos de la fase de grupos de la Copa Libertadores hasta que se resuelva su situación. El club deberá cumplir con ciertas formalidades y pagar una cuota de apelación de 3,000 dólares para avanzar en el proceso.
En cuanto a la agenda de Alianza Lima, el equipo se prepara para enfrentar a Universitario en la séptima fecha del Torneo Apertura de la Liga 1, programado para el sábado 5 de abril. Este partido se disputará en el Estadio Alejandro Villanueva y será transmitido por L1 MAX, así como por diversas plataformas de streaming.
La situación de Ceppelini ha generado un debate en el ámbito futbolístico, donde se cuestiona la severidad de las sanciones impuestas por la CONMEBOL y la respuesta de los clubes ante estos incidentes. Alianza Lima, al manifestar su desacuerdo, busca no solo defender a su jugador, sino también establecer un precedente sobre cómo se manejan estas situaciones en el fútbol sudamericano.
Mientras tanto, los aficionados de Alianza Lima esperan que la apelación tenga un desenlace favorable y que Ceppelini pueda regresar al campo de juego lo antes posible. La presión sobre el club es alta, ya que la hinchada espera resultados positivos en el torneo local y en la Copa Libertadores, donde la competencia es feroz y cada partido cuenta.
La controversia en torno a este caso subraya la importancia de abordar el racismo en el deporte y cómo las instituciones deben manejar estas situaciones. La respuesta de Alianza Lima podría sentar un precedente para otros clubes en situaciones similares, y la forma en que se resuelva este caso podría influir en futuras decisiones disciplinarias en el fútbol sudamericano.