El Poder Judicial ha tomado una decisión significativa al declarar infundadas las apelaciones presentadas por el Ministerio Público y la Procuraduría Especializada en Delitos de Lavado de Activos, lo que confirma la anulación del juicio oral contra Keiko Fujimori y otros implicados en el Caso Cócteles. Esta resolución marca un hito en el proceso judicial, que ahora regresará a la etapa intermedia para un nuevo control de acusación.
Entre los investigados se encuentran figuras prominentes como Jaime Yoshiyama, Pier Figari, Ana Herz y Mark Vito Villanella. La abogada de Fujimori, Giulliana Loza, ha destacado la decisión como una victoria, argumentando que el juicio carecía de fundamento desde su inicio. En sus redes sociales, Loza expresó que «la justicia vuelve a darnos la razón» y calificó el proceso como arbitrario.
La anulación del juicio se basa en un fallo anterior del Tribunal Constitucional, que había señalado irregularidades en el proceso. El 13 de enero, el Tercer Juzgado Colegiado de la Corte Superior Nacional de Justicia ya había anulado el juicio, lo que llevó a la Fiscalía a apelar la decisión. Sin embargo, el recurso fue rechazado, lo que significa que el caso deberá ser revisado nuevamente en la fase preparatoria.
Es importante señalar que esta resolución no implica una declaración de inocencia para los acusados, sino que simplemente permite que el proceso continúe en una nueva etapa. La abogada de Fujimori ha enfatizado que el juicio no tenía sustento fáctico, jurídico ni probatorio, y que el caso no tiene futuro.
Keiko Fujimori también se pronunció tras la decisión del Poder Judicial, recordando los casi diez años de investigaciones en su contra. La ex candidata presidencial afirmó que siempre colaboró con la justicia, pero que también enfrentó abusos y arbitrariedades. «Estuve casi un año y medio de manera injusta y alejada de mi familia», comentó, añadiendo que espera que el caso sirva como lección para prevenir futuros abusos políticos.
La situación en torno al Caso Cócteles ha sido objeto de atención mediática y política en Perú, dado el contexto de inestabilidad y controversia que rodea a la política del país. La anulación del juicio a Fujimori ha reavivado el debate sobre la justicia y la política en el Perú, así como sobre el uso de la justicia como herramienta de persecución política.
El caso ha estado marcado por la polarización, con sectores que apoyan a Fujimori argumentando que ha sido víctima de un proceso judicial injusto, mientras que otros sostienen que debe rendir cuentas por las acusaciones en su contra. La decisión del Poder Judicial podría influir en la percepción pública sobre la justicia en el país y sobre la figura de Fujimori, quien ha sido una figura controvertida en la política peruana.
A medida que el caso avanza hacia la etapa intermedia, se espera que se presenten nuevos argumentos y evidencias por ambas partes. La defensa de Fujimori ha manifestado su intención de continuar luchando en los tribunales, mientras que la Fiscalía y la Procuraduría deberán preparar su estrategia para el nuevo control de acusación.
Este desarrollo en el Caso Cócteles es un recordatorio de las complejidades del sistema judicial peruano y de cómo los casos de alto perfil pueden tener repercusiones significativas en la política y la opinión pública. La anulación del juicio no solo afecta a los acusados, sino que también plantea preguntas sobre la integridad del proceso judicial y la confianza del público en las instituciones.
En resumen, la anulación del juicio oral contra Keiko Fujimori es un acontecimiento que resalta las tensiones entre la justicia y la política en Perú. A medida que el caso regresa a la etapa intermedia, el país estará atento a los próximos pasos y a cómo se desarrollará este proceso judicial en el futuro.