La selección chilena de fútbol atraviesa un periodo de incertidumbre, especialmente tras los recientes rumores sobre la posible salida de su entrenador, Ricardo Gareca. Este escenario se ha intensificado debido a la posición del equipo en las Eliminatorias Sudamericanas, donde actualmente ocupa el último lugar, lo que ha generado una presión considerable sobre el cuerpo técnico y la Federación de Fútbol de Chile.
En este contexto, se ha revelado que Gareca mantuvo una reunión secreta con Eduardo Berizzo, su predecesor en el cargo, quien renunció en noviembre de 2023 tras un desempeño decepcionante en las eliminatorias. Durante esta conversación, Gareca indagó sobre las razones detrás de la renuncia de Berizzo y se mostró sorprendido al enterarse de que su antecesor había renunciado sin cobrar el dinero que le correspondía. «Yo jamás haría algo así… Que me paguen todo o no me voy», fueron las contundentes palabras de Gareca, que reflejan su firmeza en la negociación y su compromiso con el equipo.
La situación de Gareca ha sido objeto de intensas críticas, especialmente considerando que la selección chilena ha tenido un rendimiento muy por debajo de las expectativas, habiendo quedado fuera de los últimos dos mundiales (Rusia 2018 y Qatar 2022). La falta de resultados positivos ha llevado a cuestionamientos sobre su capacidad para revertir la situación actual del equipo, que ha visto un desgaste notable en sus figuras clave como Arturo Vidal y Alexis Sánchez.
A pesar de las presiones externas, Gareca ha manifestado su deseo de continuar en el cargo y ha sido respaldado por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). En una reciente declaración, el entrenador argentino comentó sobre su reunión con Pablo Milad, presidente de la ANFP, y otros directivos, donde se discutieron las expectativas y el futuro del equipo. Gareca enfatizó que su intención es revertir la situación actual y que no hay presiones económicas que influyan en su decisión de permanecer como entrenador.
El contexto de la selección chilena es complejo. Desde su éxito en la Copa América en 2015 y 2016, el equipo ha enfrentado un declive en su rendimiento. En las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018, Chile terminó en el sexto lugar, y para Qatar 2022, su situación fue aún más crítica, finalizando en séptimo lugar. Este descenso ha coincidido con la falta de un recambio generacional efectivo, lo que ha llevado a la ANFP a utilizar más de 70 jugadores en un intento por encontrar una alineación competitiva.
Gareca, quien ha tenido éxito en su carrera como entrenador, se enfrenta ahora a un desafío monumental: restaurar la confianza y la competitividad de un equipo que ha perdido su rumbo. A pesar de las críticas, ha manifestado su confianza en los jugadores chilenos y su capacidad para mejorar. «Creemos que podemos revertir esta situación», afirmó Gareca, subrayando su compromiso con el proceso y su deseo de ver a Chile en una mejor posición en el ámbito futbolístico.
La presión sobre Gareca no solo proviene de los resultados, sino también de la percepción pública y de los medios de comunicación, que han sido implacables en sus críticas. Sin embargo, el entrenador ha mantenido una postura firme, rechazando cualquier insinuación de que su permanencia en el cargo esté ligada a cuestiones financieras. Su enfoque parece estar centrado en la mejora del rendimiento del equipo y en la búsqueda de soluciones a los problemas que han afectado a la selección en los últimos años.
A medida que se acercan los próximos partidos de las eliminatorias, la situación de Gareca y la selección chilena se mantendrá bajo un intenso escrutinio. La capacidad del entrenador para navegar esta crisis y devolver a Chile a la senda del éxito será crucial no solo para su carrera, sino también para el futuro del fútbol chileno en el escenario internacional.