En los últimos años, el mercado inmobiliario en Lima ha experimentado cambios significativos, especialmente en las preferencias de los jóvenes en cuanto a la compra y alquiler de viviendas. Según datos recientes, los jóvenes de entre 25 y 34 años son los que más se inclinan por el alquiler, representando un 27,48% del total de interesados. Por otro lado, la compra de vivienda ha visto un crecimiento notable, con un aumento del 30% en la demanda entre 2023 y 2024, concentrándose principalmente en personas de entre 30 y 50 años.
La búsqueda de independencia y la formación de nuevos hogares son factores clave que llevan a los jóvenes a optar por el alquiler. Luciano Barredo, gerente comercial de Urbania y Adondevivir, señala que este grupo busca flexibilidad y menos compromisos a largo plazo. En contraste, los segmentos de mayor edad tienden a buscar propiedades más amplias, adecuadas para familias en crecimiento.
El precio de las viviendas en Lima también ha mostrado un incremento. Según el Índice de Venta y Alquiler de Urbania, el precio medio de la ciudad ha subido un 0,2% en enero, acumulando un alza del 1,6% en los últimos 12 meses, alcanzando un promedio de S/ 6.761 por metro cuadrado. En términos de precios específicos, un departamento promedio de 60 m² y dos habitaciones tiene un valor de S/ 419 mil, mientras que una unidad de 100 m² con tres habitaciones puede costar alrededor de S/ 652 mil.
Las zonas más costosas para vivir en Lima incluyen San Isidro Sur, donde el precio por metro cuadrado alcanza los S/ 11.505, seguido por el Olivar y Barranco, con precios de S/ 10.216 y S/ 10.081, respectivamente. Estos precios elevados son un factor que influye en la decisión de muchos jóvenes de optar por el alquiler en lugar de la compra.
El acceso al crédito hipotecario es otro aspecto crucial en esta dinámica. Miguel Deústua, gerente general de Tribeca Inmobiliaria, menciona que muchas familias no logran cumplir con los requisitos de ingresos para calificar a un crédito hipotecario, lo que las lleva a optar por el alquiler. Sin embargo, la reciente reducción de tasas de interés ha incentivado la compra, reactivando el mercado tras un periodo de incertidumbre. Existen bancos que ofrecen productos que permiten a los jóvenes calificar a un crédito hipotecario tras un periodo de ahorro.
Además, las nuevas generaciones, como los millennials y centennials, tienden a priorizar experiencias sobre posesiones materiales, lo que reduce la urgencia de adquirir un inmueble. Barredo destaca que, a diferencia de generaciones anteriores, estos jóvenes no ven la compra de una vivienda como una necesidad imperiosa.
En cuanto a la oferta inmobiliaria, Deústua señala que el tamaño promedio de los departamentos ha disminuido en los últimos años. Hace cinco años, el promedio era de 75 m², mientras que hoy un departamento de tres dormitorios ronda los 65 m². También han surgido nuevos formatos, como los departamentos monoambientes, que están dirigidos a estudiantes e inversionistas.
Con una brecha habitacional aún significativa, las proyecciones apuntan a que la demanda de vivienda seguirá creciendo en los próximos años. Bryan Meza, gerente general adjunto de Inmobiliaria Binda, menciona que el clima de inversión estable y la mayor disposición de los bancos para financiar proyectos inmobiliarios impulsarán esta tendencia. Los jóvenes están cada vez más interesados en ‘lofts’ o departamentos menores de 60 m², especialmente en zonas como Lima Moderna.
El impacto de los precios de los alquileres en la decisión de compra también es notable. Deústua explica que existe un ratio que refleja la relación entre el valor de compra y la renta que se puede recibir por un inmueble, conocido como el Price Earnings Ratio (PER). Este ratio determina cuántos años se debe rentar un inmueble para poder adquirirlo, y generalmente oscila entre 15 y 17 años.
En términos de género, Barredo indica que no se observan grandes variaciones en las preferencias de vivienda entre hombres y mujeres. Sin embargo, Deústua señala que las mujeres independientes suelen adquirir inmuebles para vivir con sus padres, mientras que los hombres prefieren espacios con menos habitaciones. En decisiones de compra familiar, las mujeres suelen tener un papel determinante.
El mercado inmobiliario limeño está en constante evolución, adaptándose a las necesidades y preferencias de las nuevas generaciones. Con un panorama de precios en aumento y un acceso al crédito que sigue siendo un desafío, las decisiones de compra y alquiler seguirán siendo un tema relevante en la discusión sobre la vivienda en la capital peruana.